29 septiembre 2005

Decepción

Experimentamos en nuestra vida cristiana muchas pruebas. Una de esas es cuando líderes de la Iglesia que conocemos caen y se apartan completamente de Dios. He visto muchos casos donde inclusive miembros se apartan porque en la debilidad no soportaron la idea de que fueron engañados y usados. En el campo misionero igualmente sucede lo mismo, ¨siervos¨ que simplemente eran lobos vestidos de ovejas. Misioneros abandonan el campo porque no resisten la idea de que colegas hayan hecho cosas impropias, que van contra la moral y buenas costumbres. Propias de alguien que no conoce realmente a Dios y no ha tenido una experiencia personal. Hubo una época en mi vida donde estuve decepcionado de la Iglesia. No encontré a nadie que me ayude. Fueron cuatro años. Necesitaba conversar con alguien acerca de mi relación con Dios. Al parecer nadie quería escucharme. Nadie me ponía realmente atención. Paso el tiempo y un día Dios trajo a un hermano que se sentó a escucharme, alguien que practicaba el arte de escuchar, algo que no es fácil encontrar en estos tiempos. Gracias a ese encuentro comprendí, luego de conversar y orar, que la Iglesia no era perfecta. Aprendí que Dios nos llamaba a vivir con integridad, en obediencia, sabiendo que todavía existían líderes con esas virtudes y que podíamos aún encontrarlos y eran a los que tenían la misión de cuidarnos en el rebaño. Siéntete libre en escribirme, porque al menos te escucharé y oraré por ti.